Entender los fundamentos de fotografía digital para obtener los mejores resultados en nuestras imágenes es muy recomendable tanto a nivel personal como aficionado, y sobre todo para emprender una trayectoria profesional en este campo. La cultura de la imagen se a impuesto a través de variedad de avances tecnológicos, como los smartphones y otros dispositivos de pequeño tamaño que permiten hacer fotos llevándolos en el bolsillo, las cámaras compactas, y otras con características mucho más avanzadas. Además, la web 2.0 y las redes sociales ofrecen la posibilidad de incorporar este tipo de contenidos en beneficio de cualquier actividad.

La fotografía puede ser divertida y gratificante, pero… ¿cómo empezar?, ¿de qué manera hay que configurar la cámara?, ¿cuales son las primeras habilidades que hay que desarrollar?, ¿cómo se procesan las fotografías?. Con esta guía aprenderás los fundamentos de la fotografía digital de forma clara y ordenada, y entenderás conceptos básicos sobre los que puedas tener aún ciertas dudas si ya te has iniciado.

La calidad de la imagen y el formato de archivo

Determinar en qué calidad y formato de imagen capturar las fotografías puede ser una tarea confusa al principio. ¿Qué es JPEG, NEF (RAW), JPEG + RAW?.

Lo ideal inicialmente es elegir la opción JPEG de más alta calidad que ofrezca la cámara. Se trata del formato más habitualmente utilizado por sus cualidades para ofrecer calidad mientras se optimiza la imagen, comprimiéndola a la vez para hacer el archivo más manejable. Esto permitirá al principio centrarse en aprender a tomar fotografías, ya que la cámara se encargará gestionar los aspectos asociados al procesamiento. Será posible añadir retoques menores más adelante, pero no será necesario ni recomendable revelar digitalmente las imágenes en el ordenador utilizando un programa para este fin.

A medida que se amplian conocimientos sobre el tipo de cámara o dispositivo concreto y las técnicas que se exponen más adelante, será posible cambiar la configuración para capturar las imágenes en formato RAW. La ventaja de este formato RAW es que la cámara permitirá almacenar mayor cantidad de información evitando una perdida de calidad al no comprimirlas. Esto permite manipular posteriormente ajustes relacionados con el balance de blancos, saturación, contraste, nitidez y otros, para mejorar el resultado con una aplicación de revelado digital o de postproducción.

Por su naturaleza no procesada, el archivo RAW resulta ser mucho más grande en términos de bytes. Esto también depende del tamaño del sensor de la cámara, y podría llegar a ocupar incluso 10 veces más que las imágenes JPEG. Esto significa que la cantidad de imágenes que se podrán almacenar en la tarjeta SD disminuirá considerablemente, por lo que es posible que se necesiten más tarjetas, o tarjetas de mayor capacidad para la misma serie de fotos o sesión de fotografía.

Calidad de imagen y formato de archivo

Los nombres de los archivos

La mayoría de las personas que se inician en la fotografía pasan por alto establecer un sistema de nomenclatura de archivos para las imágenes, pero tenerlo claro desde el principio ayudará a organizase adecuadamente sin que esto suponga un engorro en el tiempo. Es frustrante intentar encontrar fotografías sin tener un buen criterio para organizarlas cuando al paso del tiempo se van almacenando diferentes series o colecciones.

En la forma de hacerlo vas a influir principalmente el enfoque y preferencias personales, pero también los requerimientos de casos concretos. Es posible configurar la cámara para guardar el archivo de imagen con la fecha del día en que se capturó. Otra alternativa es guardar las imágenes con un sistema de numeración secuencial. No hay una forma incorrecta o correcta de hacerlo, depende de si es preferible realizar un seguimiento de las fechas, o de las tomas y la cantidad de fotografías que se suceden.

Los metadatos

Con cada fotografía, se registra a través de la cámara o dispositivo cantidad de información sobre la toma y la exposición. Esta información se conoce como los metadatos de la imagen. Cuando se configura la cámara, es posible personalizarla hasta cierto punto. Por ejemplo, se puede insertar la información de copyright directamente en los metadatos de cada imagen que se realiza.

Incluso si no se guardan las imágenes con un nombre que incluya la fecha como recomendamos anteriormente, es posible incluirla gracias al control adecuado de esta configuración. Esta información también se registrará en los metadatos, que se encuentran ocultos en las propiedades del archivo, lo que permitirá buscar y encontrar imágenes basadas en la fecha y hasta en la hora con el software adecuado, así como corregirla o modificarla posteriormente.

Leer los metadatos puede ser un poco confuso, pero también es algo que merece la pena aprender, ya que arroja información sobre las fotografías que se han tomado. Son muy útiles para retomar una sesión de fotos, o intentar reproducir otra con las mismas características y solucionar problemas que fallaron. Con este tipo de software y gracias a los metadatos se pueden buscar las fotografías tomadas por ejemplo a 18 mm, o con f / 2.8, o realizadas entre determinadas fechas, etc. es un sistema ideal para el archivo fotográfico.

También el posible ver los metadatos aunque no se utilize ningún software para procesar la fotografía. El proceso consiste en hacer click derecho en el archivo, y por medio de la opción “Propiedades” o “Obtener información” en Mac acceder a los datos de su pestaña correspondiente en el cuadro de diálogo.

Entender cómo funciona la cámara

Una cámara o dispositivo para hacer fotos se puede conceptualizar como algo más simple que en realidad solo está compuesto por algunas partes clave. Las cámaras compactas y los dispositivos móviles forman un todo con su cuerpo y objetivo, y las DSLR estándar están compuestas por un cuerpo de cámara con una lente acoplada. En ambos casos se incluye todo lo necesario para capturar y procesar una imagen, y el objetivo es lo que enfoca la imagen adaptándola al sensor que la recoge dentro de la cámara.

La forma en que los diferentes componentes y la lente funcionan juntos es la siguiente. La luz entra por la abertura de la lente impregnando el sensor que captura la imagen cuando se activa el ciclo al disparar. En el caso de las DSLR cuando no está fotografiando hay un espejo en el interior que refleja esa luz a través de un prisma a modo de periscopio, y se muestra la imagen a través del ocular, para verla tal como aparece en el objetivo. Al presionar el botón del obturador para tomar una foto, el espejo se levanta y la lente se ajusta a la apertura elegida, algo que veremos más adelante. El obturador en la parte posterior de la cámara se abre, permitiendo que la luz toque el sensor, creando la imagen. La cámara guarda la imagen en la tarjeta de memoria, el espejo vuelve a su posición original y todo queda restablecido y listo para volver disparar.

La cámara sin espejo funciona de manera un poco diferente. No tiene un sistema de espejo móvil, pero lo que se ve en el visor es la muestra de lo que está procesando el sensor de imagen. También permite ver cosas como la profundidad de campo, la exposición, el balance de blancos y otra información valiosa antes de tomar la fotografía. Cuando presiona el botón de una cámara sin espejo, el objetivo se ajusta a la apertura elegida, se abre el obturador y el archivo de imagen se guarda en la tarjeta.

Las primeras habilidades como fotógrafo

Con esta comprensión básica sobre como la cámara captura una fotografía, es hora de comenzar a desarrollar las habilidades como fotógrafo para captar contenido gráfico y visual de calidad. Hay tres conceptos principales que de deben desarrollar, y son habilidades técnicas, habilidades artísticas y personalidad. Estas tres habilidades se dividen a su vez en otras, así que vamos con cada una de ellas.

Habilidades técnicas

Las habilidades técnicas de un fotógrafo giran en torno a la configuración que elija en la cámara o dispositivo para tomar la foto. Eso incluye saber cómo usar la cámara y adaptar las diferentes opciones a los intereses de la toma, obtener una buena exposición, enfocar una imagen nítida, representar el color de forma correcta, etc. A continuación exponemos los elementos que es necesario conocer para hacer que las fotografías sean nítidas y estén adecuadamente expuestas.

El triángulo de la exposición

El triángulo de exposición se compone de tres componentes. Estos tres componentes son la apertura, la velocidad de obturación y el ISO. Aprender a controlar estas tres configuraciones que influyen de forma directa entre sí, es vital para lograr una fotografía correctamente expuesta.

Apertura+Velocidad de obturación+ISO

La apertura

La apertura es simplemente la abertura en la lente. Al igual que la pupila de su ojo, se abre y se cierra para ajustar la cantidad de luz que entra por la lente e impregna el sensor. Si la escena es oscura, puede abrirla más para dejar pasar más luz a través de la lente. Cuando la escena es brillante, se hace necesario reducir la abertura para permitir que pase menos luz al sensor.

La apertura no solo permite controlar la cantidad de luz que pasa a través de la lente, sino que también afecta a la profundidad de campo, que es la cantidad o distancia de la imagen que se enfoca de forma nítida. Tanto por delante de este espacio en el que está el motivo o sujeto podrá existir un efecto más o menos acusado de desenfoque. Lo veremos más adelante.

La velocidad de obturación

La cantidad de tiempo en el que se abre y cierra el obturador, permitiendo que el sensor de imágenes quede expuesto a la luz, se denomina velocidad de obturación.

Normalmente, la velocidad de obturación se mide en fracciones de segundo, por ejemplo, 1 / 200 o 1/8 de segundo. Sin embargo, hay casos en los que incluso se puede permitir que la velocidad de obturación se abra por varios segundos, minutos, e incluso horas. Esto se recomienda cuando la luz es extremadamente baja o insuficiente, y se utiliza mucho para tomar fotografías de carácter más especializado como las imágenes de las estrellas que ponen en evidencia su desplazamiento.

La escala de sensibilidad ISO

El tramo final del triángulo suele ser el más confuso para los novatos, principalmente porque no es tan fácil de visualizar como los otros dos. Con la apertura, puede visualizar la abertura de la lente y, con la velocidad de obturación, puede imaginarse que se mueve más rápido o más lento, pero el ISO es una medida que determina la sensibilidad de un material para recibir la luz.

Cuando se aumenta el ISO de la cámara, lo que esencialmente sucede es que le está diciendo al sensor de imagen que sea más sensible a la luz en las mismas condiciones. Esto significa que para la misma apertura y la misma cantidad de tiempo de exposición, captura más luz y, por tanto se logra una imagen más brillante.

La desventaja es que con una mayor sensibilidad aumenta la posibilidad de generar más ruido. Se trata de granos no deseados similares a motas más pequeñas o más grandes que dan la impresión de añadir una textura en las imágenes. Por suerte los fabricantes de cámaras han avanzado mucho en este campo, y muchas cámaras nuevas son capaces de disparar a ISO muy altos con un ruido mínimo.

Combinar apertura, velocidad e ISO

Es fácil hablar de cada uno de estos elementos individualmente, pero en la práctica, al tomar una fotografía, no es suficiente conocer sus posibilidades por separado. La clave es aprender cómo cada uno afecta a los otros dos, y cómo trabajan juntos para permitir capturar las imágenes tal y como se las plantea la persona que las realizará. Hay algunas otras configuraciones clave que vamos a ver a continuación.

El balance de blancos

El balance de blancos de la fotografía hace referencia tanto a la temperatura del color como a la tonalidad de la imagen. La temperatura de color afectará del color amarillo al azul, más cálido o más frío respectivamente de las imágenes, mientras que el tinte afectará del verde al magenta. Las cámaras y otros dispositivos incorporan diferentes configuraciones de balance de blancos para elegir, incluyendo una opción automática y varios ajustes preestablecidos.

Temperatura de color en grados Kelvin

Todas las fuentes de luz y los diferentes tipos de luces tienen un color predominante. Las bombillas fluorescentes por ejemplo, pueden emitir luz blanca, natural o cálida, cada una con un matiz ligeramente diferente. Otras fuentes de luz son iguales. Por ejemplo, la luz del día y el flash son bastante neutros, las bombillas de tungsteno o incandescentes son bastante anaranjadas, la sombra es más azul, las fluorescentes a menudo son un poco verdes. Lo que el ajuste del balance de blancos de la cámara intenta hacer es neutralizar cualquier tinte de la fuente de luz para que el sujeto se represente de forma correcta.

Por lo tanto, si se toman fotografías con luz de tungsteno (bombillas incandescentes o normales) que es muy anaranjada, cuando se selecciona el ajuste preestablecido de balance de blancos de tungsteno, la cámara agrega un filtro azul que es del color opuesto, para neutralizar el tono naranja. También se puede usar el balance de blancos de forma creativa para agregar color, por ejemplo en el caso de capturar una puesta de sol, si se quiere más naranja, habría que elegir el ajuste preestablecido de sombra en la cámara.

Lo bueno del balance de blancos es que es consistente y predecible, por lo que para un nuevo fotógrafo, el balance de blancos automático es ideal para comenzar sin complicaciones. El formato RAW permite mucho control sobre el balance de blancos de las imágenes en postproducción, lo que facilita realizar correcciones en caso de que se necesiten más adelante. En el caso de archivos JPG sin embargo, lo mejor es asegurarse de obtener el balance de blancos directamente en la cámara.

Aprender a enfocar

Entre los fundamentos de fotografía digital, además de aprender a exponer adecuadamente las fotografías, hay que aprender a lograr el enfoque adecuado. Un enfoque nítido puede ser aún más importante que una exposición perfecta, simplemente porque el software aún no es capaz de corregir correctamente el enfoque modificando los contornos de forma ideal más o menos suave.

Modos de enfoque

En el caso de los dispositivos móviles de gama media-alta, es habitual que permitan enfocar de forma automática, ofreciendo la posibilidad de disparar cuando el enfoque está resuelto. También es cada vez más habitual incluir por parte de los fabricantes la posibilidad de localizar el sujeto en la escena con el dedo para realizar el enfoque.

En el caso de las cámaras DSLR y compactas, la cámara permite más opciones para adaptar el tipo de enfoque a los temas que desea fotografiar. Cada fabricante elige su propia manera de implementar estos modos, pero funcionan de forma similar en todas las cámaras.

  • Modo de enfoque único: Cuando especifica este modo, la cámara supone que el sujeto no se está moviendo. Cuando presione el botón del obturador hasta la mitad, la cámara se enfocará y se fijará al sujeto. Luego es posible recomponer la imagen mientras se mantiene presionado el botón del obturador hasta la mitad para mantener este enfoque. Una vez que se presiona completamente el botón del obturador, se captura la imagen
  • Modo de enfoque continuo: Este es un modo de disparo continuo que rastrea automáticamente su punto de enfoque inicial a medida que el sujeto o la cámara se mueven. Algunos ejemplos de uso serían fotografiar motivos en movimiento como escenas de deportes y demás casos que implican objetos en acción.
  • Modo automático: Esta opción intenta adivinar cuál de las dos alternativas anteriores es adecuada para la situación que está fotografiando actualmente. Si bien esto puede parecer más fácil y más intuitivo de usar, también puede ser frustrante ya que la cámara comienza a tomar referencias para decidir en base a configuraciones pre-establecidas que no siempre descartan la posibilidad de equivocarse.

Modos de enfoque en fotografía

Puntos de enfoque

Su cámara también es capaz de enfocarse en un solo punto dentro del marco de su visor o mediante el uso de múltiples puntos dentro de ese marco. En la mayoría de los casos, cuando los sujetos se muevan despacio o estén estacionarios, será mejor usar el modo de enfoque de punto único. Y cambiar a un modo de punto de enfoque múltiple cuando se desee fotografiar una acción, como aves en vuelo o deportes.

La regla de la velocidad de obturación

Es simplemente una cuestión de física, solo hay que mantener la cámara quieta sin que el movimiento de las manos o sacudida de la cámara sea detectable en la imagen que se quiere capturar. Cuando esto suceda la imagen se verá borrosa, trepidada. Entre fotógrafos novatos es habitual obtener imágenes borrosas cuando la velocidad de obturación es lenta, bastante más habitual que obtener un resultado similar por un enfoque incorrecto. La buena noticia es que hay una fórmula muy fácil de recordar que permite despreocuparse de esto.

Consiste en tomar la distancia focal de la lente y convertirla en la velocidad de obturación, con la restricción de que no pueda quedar por debajo de esta cifra. Por ejemplo, si se fotografía a 50 mm, la velocidad de obturación mínima debería ser 1 / 50 de segundo. Si se fotografía a 200 mm, la velocidad de obturación mínima a aplicar sería de 1 / 200 fracciones de segundo como mínimo.

¡Pero cuidado!, estos números son para distancias focales equivalentes de 35 mm, de modo que si se usa una cámara de sensor de recorte que no sea de fotograma completo, hay que multiplicar por esta cifra o factor primero, y luego aplicar la regla de velocidad de obturación. Por ejemplo, si se utiliza un objetivo de 200 mm en un cuerpo de cámara con factor de recorte 1.5x, la operación sería 200 x 1.5 = 300 o 1 / 300 como la velocidad de obturación mínima).

Además, esta regla tiende a descomponerse en el extremo. Por ejemplo, 1 / 20 puede ser una velocidad de obturación demasiado lenta incluso si está fotografiando a 20 mm. Lo mismo ocurre con 1 / 500 con una lente de 500 mm porque el peso y la sensibilidad al movimiento están tan magnificados que probablemente sea necesario disparar aún más rápido, o utilizar un trípode para evitar la trepidación.

Muchos objetivos modernos para cámaras DSLR e incluso para acoplar en otros dispositivos tienen una configuración llamada VR o IS. Esto significa reducción de la vibración o estabilización de la imagen, y esencialmente hacen lo mismo. Aún así hay que minimizar el movimiento de la cámara a velocidades de obturación lentas cuando se sostiene con la mano. Los sistemas de alta calidad pueden permitir mejores resultados incluso con velocidades de obturación muy lentas.

Dicho todo esto y teniendo en cuenta que cada persona es diferente, lo mejor es tratar de encontrar los propios límites de velocidad de obturación personal haciendo tomas de prueba. Si las fotografías son suaves o borrosas, es probable que no sea culpa de la lente, sino de que el autor de la fotografía no pueda sostenerla lo suficiente como para capturar una imagen nítida.

El uso adecuado del trípode

Invertir en un trípode resistente es importante, pero es solo parte de la recomendación. También hay que aprender a usar el trípode de manera efectiva para asegurarse de obtener fotografías nítidas.

Hay situaciones en las que un trípode será imprescindible. Por ejemplo, para crear fotografías de agua sedosa, imágenes de las estrellas, o para hacer cualquier tipo de composición muy precisa, es estos casos un trípode será muy útil.

Un error habitual en el uso del trípode es extender las patas telescópicas desde los segmentos finos primero. Los segmentos superiores más gruesos proporcionarán más soporte, así que hay que usarlos antes, y solo en el caso de necesitar más altura utilizar los segmentos más delgados. Como último recurso se extiende la columna central, ya que es la pieza menos estable del trípode, y cualquier inestabilidad puede provocar sacudidas de la cámara o, lo que es peor, una cámara dañada.

Otro error común hecho con trípodes es no equilibrar el centro de gravedad. Un trípode de buena calidad le permitirá ajustar el ángulo de cada pata independientemente del de las demás. Esto permite situarlo en superficies inclinadas, terreno escarpado, inestable o difícil. Puede parecer incómodo tener una pata a 45 grados y las otras dos a 20 y 30 grados, pero en ocasiones es lo que se necesita para llevar el centro de gravedad de la cámara directamente hacia el eje central.

Utilizar una ISO alta cuando sea necesario

Existe un gran temor entre algunos fotógrafos por usar configuraciones ISO más altas. Esto puede ser el resultado de las recomendaciones de los días en que las cámaras digitales aparecieron y los ajustes ISO altos daban lugar a resultados terribles de ruido en la imagen. Pero las cámaras de hoy han mejorado sustancialmente, lo que significa que se pueden obtener imágenes muy útiles por encima de ISO 1000, incluso en dispositivos móviles de gama media y en la mayoría de las DSLR de nivel de entrada o semi-profesionales.

Esto significa que en las situaciones de poca luz o en las que haya que congelar el movimiento y sea necesaria una velocidad de obturación más rápida, no exista el miedo a subir el ISO. Incluso si la fotografía sale con ruido, el software de postproducción tiene grandes posibilidades para eliminarlo o suavizarlo haciendo la foto recuperable, mucho más que si saliera borrosa o desenfocada por el movimiento causado por una velocidad de obturación lenta.

La moraleja de la historia es que las fotografías nítidas no requieren lentes caras, sino una sólida comprensión de los fundamentos que causan la falta de definición. Hay que conocer la configuración y las opciones de enfoque de la cámara, y usar la velocidad de obturación mínima cuando se sostiene, o utilizar el trípode cuando sea necesario.

Las habilidades artísticas del fotógrafo

Si bien las habilidades técnicas permitirán que las imágenes sean nítidas y bien expuestas, no ayudarán a capturar fotografías interesantes. Aquí es donde las habilidades artísticas entrarán en juego entre los fundamentos de fotografía digital. Aspectos como la composición sobre el tema elegido y la creación de dramatismo con la luz juegan un papel importante en la importancia y valoración de las fotografías.

La composición

Hay una serie de técnicas que se pueden utilizar para componer y están al servicio del autor para crear cualquier infografía o fotografía, y es importante que cada nuevo fotógrafo aprenda al menos una base sólida en la teoría de la composición.

La composición de una fotografía es posiblemente más importante que el tema en sí. Después de todo, se puede hacer que los temas interesantes parezcan aburridos, mientras que los sujetos aburridos, se pueden ver bastante interesantes, todo debido a la forma en que el fotógrafo ha elegido componer la fotografía.

Regla de los tercios y composición

La regla de los tercios

La primera regla de composición y más importante es la regla de los tercios. Es una parte tan fundamental entre los fundamentos de fotografía que es probable que el fabricante de la cámara haya proporcionado una cuadrícula, a modo de tablero de tres en raya en el visor para permitir componer rápidamente imágenes usando esta regla.

El concepto básico de la regla de los tercios es ubicar a su sujeto, o su área principal de enfoque, en una de las cuatro secciones transversales de la cuadrícula en su visor.

Las líneas principales

Las líneas principales son una herramienta útil para atraer a su espectador a través de la fotografía. En el nivel más básico, una línea principal es simplemente una línea dentro de la fotografía que lleva la mirada del espectador a algo interesante. Eso motivo en el que desemboca será el importante. No de deben fotografiar las líneas principales como protagonistas, son solo una herramienta de composición, no el tema de la fotografía.

Para componer con líneas principales, primero hay que encontrar un buen tema, cualquier cosa interesante. Se trata de buscar algo dentro de la escena que se pueda usar para guiar al espectador hacia el tema. Siempre merece la pena recordar que la persona que mira la fotografía no tiene por qué estar familiarizada con el contexto. Por lo tanto, cualquier ayuda adicional que se pueda brindar al espectador acerca de qué fue lo que despertó el interés para hacer la foto ayudará a que la imagen sea más interesante.

Las curvas compositivas

Las curvas son similares a las líneas principales, pero en lugar de ser más o menos rectas, son líneas curvas o incluso redondeadas. Lo bueno de las líneas curvas es que pueden serpentear a través de una fotografía, lo que permite acceder a múltiples elementos interesantes en todo el marco. Las líneas curvas funcionan muy bien en fotografías de paisajes. Permiten capturar elementos de primer plano interesantes y elementos de fondo distantes mientras se une todo, como ejemplo se puede pensar en un río o una carretera.

El recurso de la simetría

Cuando existe la posibilidad de encontrar un tema simétrico, es bueno usar este recurso para hacer más interesante la fotografía. Las reflexiones del agua o la luz por ejemplo son una excelente manera de llenar la escena con elementos y efectos simétricos curiosos. Un caso típico es la puesta de sol reflejada en un río, que conduce hasta el mismo astro.

Otros aspectos compositivos

En las fotografías que captan la acción, por regla general y para favorecer la composición, es conveniente dejar espacio por delante del sujeto, hacia dónde este camina, mira o se inclina, nunca detrás.

Se recomienda utilizar un tercio de la imagen para proporcionar conexión con el entorno para el espectador en la escena que se está presentando, y dos tercios para mostrar la razón de fotografiar la escena.

Los recursos compositivos en el contexto de los fundamentos de fotografía son los que se usan dentro del marco para mejorar la composición en general. Pero lo que mejora la composición pueden ser elementos dentro de la escena, o por el contrario la ausencia de estos elementos. Se trata de utilizar favorablemente los recursos para tener ventaja cuando se define la imagen.

Existen variedad de técnicas de composición más avanzadas, pero lo mejor es familiarizarse con estas reglas antes de aventurarse con otras más complejas. Además, hay una serie de herramientas de composición que expondremos más adelante y que se pueden usar como complemento de estas.

El postprocesado de la fotografía

Las habilidades de posproducción pueden llevar una gran fotografía al siguiente nivel, pero el procesamiento de una mala concepción inicial de la imagen no crea grandes fotografías.

La materia prima de una gran fotografía se crea en el momento en que se abre el obturador, no dentro del ordenador, horas o días después. En muchos casos es importante tener al menos una comprensión fundamental de las técnicas de postproducción que se pueden aplicar incluso antes de tomar determinadas fotografías.

Existen variedad de programas y aplicaciones de edición y postproducción de imágenes. Cada autor tiene la libertad de decantarse por unos u otros, según las temáticas que abarque, su especialización o metodologías.

Lo recomendable en este ámbito es adaptarse al uso de algún software que ofrezca variedad de posibilidades, para compensar los posibles errores que se cometan en la captura con la cámara y poder añadir si fuera necesario mejoras, modificaciones o retoques.

Aunque realizar procesos de postproducción no esté necesariamente ligado a los fundamentos de fotografía básicos, adentrarse en este campo para dominarlos requiere mucha experimentación. En el nivel más profundo, la postproducción es una forma de arte, a veces es la fase en la que se agrega el mayor grado de personalización a las imágenes.

Si bien se pueden aprender trucos y consejos sobre cómo procesar imágenes e imitar determinados efectos, el mejor consejo es experimentar sin miedo. Ir descubriendo que algunos procesos fracasan inevitablemente, mientras que otros dan lugar a resultados magníficos. Pero debido a que cada fotografía es diferente, aprender los conceptos sobre cómo los distintos controles deslizantes, botones y menús desplegables afectan a una imagen, es más importante que recordar unos parámetros concretos.

Los ingredientes de una gran fotografía

Comprender los fundamentos de fotografía digital explicados anteriormente es un gran punto de partida. Pero las grandes fotografías, se basan en algo más que estos conceptos, incluyen además una buena dosis de autenticidad o personalidad impuesta por su autor. Al final se trata de combinar exitosamente todos los elementos que interactúan entre sí.

La buena fotografía se basa en una composición reflexiva. Esto significa que el fotógrafo está eligiendo la composición adecuada para el tema específico que quiere fotografiar. El hecho de que la regla de los tercios sea un gran referente en cuanto a composición, no significa que sea la idónea para cada fotografía.

Lo mismo puede decirse sobre otros aspectos de la fotografía. Encontrar la manera correcta de narrar o contar una historia con imágenes, la mejor alternativa para exponer la escena, un adecuado procesamiento, etc… aportan grandes y pequeños matices que influyen en el resultado final. Se necesita mucha práctica, tiempo y energía para hacerlo de forma habitual con unas mínimas garantías de calidad, pero esa es parte de la razón por la que siempre se aprende algo nuevo.

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